deporte

“Perú-Nueva Zelanda: el último examen”, por Guillermo Oshiro

Pero existen antecedentes para ser optimistas. Primero, este grupo tuvo que sufrir bajas impensadas en el arranque de la era Gareca, o al menos se prestaban para una larga polémica. El argentino prescindió de la experiencia y el linaje de un par de ‘fantásticos’ para apostar por jugadores terrenales pero con el compromiso a prueba de balas, capaz de disimular la falta de ‘estirpe’ con entrega y orden táctico. Y durante el proceso fuimos entendiendo que el corazón de esta selección no late solo por la calidad de sus jugadores, sino por la capacidad para conformar un once homogéneo que siempre prioriza el bien colectivo. Es decir, el equipo funciona porque todos entienden sus roles. Pueden cambiarse algunos rostros pero la selección mantiene su identidad.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MÁS LEÍDAS

To Top